18. La sequía

La verdad que esta semana no tenía un tema sobre el que escribir pero, al ver en la tele las noticias de la sequía en España y ver una noticia sobre la sequía en Cabo Verde, me decidí a comentar la sequía que padece Cabo Verde y sus consecuencias.

El otro día colgué en mi muro de Facebook una noticia sobre el embajador americano que estaba estudiando las ayudas que iban a prestar a Cabo Verde debido a la sequía.

La sequía dura ya varios años. Cada año llueve menos durante la temporada de lluvias. Hay algunas zonas “privilegiadas”, como puede ser el municipio de Mosteiros, donde el fenómeno de la sequía se nota “menos” pero, incluso, llevan años soportando la sequía. El periodo de lluvia ha pasado con escasa aportación de agua a los distintos depósitos que jalonan las montañas. Ante la falta de lluvia, el consumo de agua para el riego ha crecido, con lo que el nivel de agua de los depósitos, no sólo no se ha recuperado, sino que está descendiendo de forma alarmante. Se depende solamente del agua del cielo. No hay desalinadoras que hagan una aportación adicional.

Los países llamados ricos tienen medios para hacer frente a las sequías mediante ayudas económicas a todos los sectores que sufren las consecuencias. En los países pobres, como Cabo Verde, el gobierno no puede aportar nada, todo recae sobre la gente. Si no llegan ayudas internacionales, no hay nada de nada.

En esta isla —como os he dicho en varias ocasiones, solo hablo de Fogo, que es la isla que conozco, más o menos— la producción propia es muy importante para la subsistencia y economía de muchas familias pues, además de proporcionar los productos básicos para su propia alimentación, proporciona un sobrante para ponerlo a la venta o intercambiarlos por otros productos y así, completar sus medios de subsistencia.

Hay muchos productos que, por la insularidad, se tiene asumido que tienen que venir de fuera. Estos productos suelen ser más caros, por lo que los productos propios toman mayor importancia, pues te posibilitan evitarlos o poder practicar el trueque para mejorar tu propia subsistencia. La subida de precios ya es un hecho que yo he notado.

Los meses de septiembre y octubre son de gran actividad en el campo preparando el terreno para la la temporada de lluvias. Con las primeras lluvias se siembra y a esperar que la lluvia haga el resto. Ante la escasez de lluvias, muchos terrenos se han abandonado y se ha perdido esa producción. Lo cual dificulta lo que os he descrito anteriormente.

Bien es verdad que, de puertas para afuera, no notas que la situación sea tan alarmante. La gente es muy dura y asume las dificultades, yo diría que con demasiado estoicismo. No esperan ningún tipo de ayuda de los medios oficiales. Si te fijas en ciertos detalles, ves que la cosa no funciona.

Cuando yo llegué en el verano se veía una alegría y un gran consumo. Todo ello propiciado por el regreso de los emigrantes para vacaciones y las fiestas del Municipio. Con su marcha, ves como, poco a poco, esa alegría desaparece y muchos negocios van cerrando (quizá solo se abrieron para la temporada veraniega).

La venta ambulante de los productos que llegan de EE.UU., que antes volaban en menos de un mes, ahora permanecen en las calles más allá de la llegada del siguiente envío. En las Lojas ves cómo la gente cada vez paga menos en efectivo y apunta la deuda en los libros a la espera que llegue la remesa que envían los familiares que están fuera del país.

Igualmente, ves cómo ha caído la rotación de ciertos productos que antes se movían con cierta normalidad. El arroz, producto básico en la comida del caboverdiano, ha pasado de comprarse en sacos de 5 Kg. a venderse en bolsas caseras de 1 kg. Ves cómo la gente compra por unidades, cuando antes se llevaban bolsas enteras.

En el bar al que suelo ir, compruebo cómo ha bajado el número de personas que consumen. La gente que va a la capital a hacer compras ha bajado, encontrar sitio en las Hiaces es bastante más fácil. Antes había que pedir plaza por teléfono con antelación; ahora, si te pones en los lugares por los que pasan, siempre encuentras alguna que tiene plazas libres.

Ciertos productos están subiendo porque tienen que venir de Praia pues aquí, por la sequía, ya no se producen o se producen en menores cantidades de lo habitual. Sobre todo, lo notas en las verduras. Cuando les dices que son caras te contestan que son de Praia. Ves cómo ciertos productos antes habituales en el mercado o las Lojas desparecen porque ya no hay aquí, teniendo que esperar que llegue el barco para volverlos a ver en el mercado y, lógicamente, más caros. Todo esto repercute en que mucha gente no pueda adquirir ciertos productos. Un ejemplo de esto es la calabaza, que se consume mucho, junto con la patata. Ahora es la época de calabaza, que se produce bastante, pues hay gente que se va  a la capital a venderla para sacarle más dinero.

Los propietarios de terrenos todavía se defienden, pero hay gente que era contratada para trabajar en el campo que sí están sufriendo las consecuencias, pues la sequía ha provocado la falta de trabajo.

El campo que es el medio de subsistencia de muchas personas, a parte de los que tienen negocios o son funcionarios pero, los que no pertenecen a ninguno de estos grupos, lo están pasando mal.

Mucha gente ha pasado a depender de las remesas de dinero que reciben de los familiares que emigraron. Se les ha cortado la otra fuente que aportaba unas ciertas mejoras a su vida.

El otro día, Mia, la persona que limpia en mi casa, me comentó cómo en su barrio ya hay gente que está pasando hambre. En el Jardín hemos apadrinado a un niño que su padre depende sólo de que le contraten para trabajar a cambio de productos o un poco de dinero. Ante la baja de producción no tiene trabajo y él y sus hijos lo están pasando mal.

Te dan ganas de ayudar pero no sabes dónde acudir. Tampoco puedo hacer grandes cosas con mi pensión. Todo esto es lo que me tiene un poco desanimado y no tenía muchas ganas de escribir. Sé que con este escrito no arreglo nada, pero me ha servido de desahogo. No quiero adoctrinar, nada más lejos de mi intención, pero si despertar un poco la conciencia y, por lo menos, dar gracias por lo privilegiados que somos. Cuidar lo que tenemos y pensar, aunque sólo sea pensar, en la gente que lo está pasando mal.

Un comentario Añadir valoración

  1. Mar dice:

    Triste lo que cuentas ….. que llueva es cosa de la Naturaleza, pero que las personas pasen hambre …..nos responsabiliza a todas las demás ….
    Me quedo triste y pensativa ….
    Gracias por contarnos ..
    Un abrazo

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