26. La otra economía

En varias ocasiones os he relatado cómo la gente que no tiene acceso a un trabajo fijo, profesión o tiene un negocio, es decir, los que no tienen ingresos fijos mensualmente, buscan mil maneras de ganar algo de dinero para mantener a la familia.

En este trabajo destacan fundamentalmente las mujeres. Son las que montan puestos callejeros o recorren las calles para vender los artículos más variados, aunque lo más corriente son frutas y verduras. Lo hacen muchas veces acompañadas de sus hijos, por dos motivos principales: para que les ayuden en las cuentas y para que vayan aprendiendo el oficio. Con frecuencia, cuando no hay escuela, son ellos los que se dedican a la venta casa por casa.

¿Qué es lo que venden?

En primer lugar, lo que producen en sus tierras y con su trabajo. Esto quiere decir que venden las frutas y verduras de temporada. Cuando terminan con sus propias existencias compran en los almacenistas para revender y sacar unos cuantos escudos. Los precios generalmente son los mismos que tienen en el mercado o en las Lojas. Van vendiendo puerta a puerta, aunque algunas ya tienen sitios fijos que, además, son respetados por el resto de vendedoras.

En segundo lugar, ejercen de carniceros. La gente cuida y engorda fundamentalmente cabras y cerdos para su propio consumo y para vender.

La manera es curiosa, bien ponen un puesto con el animal muerto y van cortando partes según la demanda. Como me imagino que comprenderéis, no se escoge solomillo, chuletas, falda, pata… Simplemente, pides «con hueso» o “bifé” y ya se sabe que quieres para sopas o para hacer filetes o trocear para guisos.

O bien recorren, casa por casa, para hacer una previsión de ventas (marketing directo) y te apuntas a una lista: detallas los kilos que quieres y de qué parte. Este sistema es un poco lotería pues, como es normal, apuntan a más gente de lo que se puede sacar del cerdo. Eso lleva a que pienses que vas a tener cerdo para comprar y luego no te toca, pues eres de los últimos que han apuntado.

A la vez que venden la carne, al lado, encienden un buen fuego y hacen “torreznos”, que se venden y comen allí mismo. Son más tocino que otra cosa pero calentitos entran muy bien. Abstenerse gente con colesterol, jajaja…

Las cabras es un tema aparte pues se suelen vender enteras. Lo único que puedes decir es si la quieres con cabeza o sin cabeza, que te quitan algo del precio, pues la venden a otro. No se venden al peso, se vende el cabrito entero. Son muy buenos calculando los kilos a ojo, con lo cual, saben a cuánto han de venderlo.

También te las ofrecen siendo “chotillos” (como se llaman en Graná) para que tú los alimentes y engordes y, si luego tienes “valor” y no te has encaprichado con la cabra, la mates.

Un producto derivado de la leche de cabra es un queso fresco que elaboran, un queso fresco de pequeñas dimensiones y que casi todo el mundo consume. Solo se puede conseguir en la calle, no hay Loja que los venda.

Queso fresco

Aparte de estas maneras de ganarse la vida que entran dentro de lo normal, hay otras que llaman la atención pues no sabes cómo le ganan dinero a lo que venden. Hay bastantes hornos repartidos por los barrios. Estos hornos, hay propietarios que los trabajan ellos mismos y otros que los alquilan a otra gente para que los explote. Los hay con turnos de mañana y turno de tarde. Aparte de pan, también hacen galletas, magdalenas y bolos (bizcochos). Todo natural, como se suele decir “sin colorantes ni conservantes». Digo lo de ganar dinero pues una bolsa de diez magdalenas “caseras” valen 100 escv (90 céntimos), las barritas de pan 10 céntimos ( menos de 1 céntimo de euro).

Magdalenas

Hay mujeres, normalmente las que no tienen ningún tipo de ingresos, que suelen hacer menús para llevar para los que no cocinan o no pueden. Te dan el típico “almorço” caboverdiano de pollo o pescado acompañado de verduras o “frijoles” y el consabido arroz, que no puede faltar en ninguna comida. Si un caboverdiano no come arroz en el almorço dice que eso no es comida, que no ha comido. Te lo venden por 200 escv (1.90 €). Las cantidades están dentro de las costumbres del país: ni mucho ni poco.

Los que me conocéis ya sabéis que me gusta el fútbol. Suelo ir a verlo los sábados por la tarde. Es lo único que en Cabo Verde empieza a la hora. Con puntualidad taurina, a las cuatro de la tarde empieza el “jogo”. Pues bien, allí se vende otro producto que no sé qué dinero le pueden ganar. Es un helado casero por 10 céntimos de escv. Tiene el tamaño de un vasito pequeño de plástico de los de chupitos . Se recoge al final del partido, no por limpieza y reciclaje si no para volverlo a usar. ¡Van con su palito y todo!

Hay dos formas de ganarse la vida que les proporciona la naturaleza sin costo alguno. Ahora, en invierno, las fuertes mareas devuelven a las playas muchos cantos rodados. Familias enteras las ves recogiendo piedras de la playa para venderlas. Se usan en la construcción pues, al ser restos de lava, son bastante porosos y pesan poco, lo que aligera el peso de la construcción.

La otra otra manera es recolectando y vendiendo unos palos largos y muy rectos que da una planta llamada karapate. Tiene la particularidad de que sólo da un palo en toda la vida. Se usan, junto con las hojas de la misma planta, entrelazadas para hacer las estructuras de “sombrajos”. Se vende cada palo a 400 y 500 escv ( 3,6 y 4,5 €) dependiendo de lo recto que esté y de si tiene horquilla o no.

Plantas

La planta termina de aprovecharse machacándola y, con el jugo que suelta, se desinfecta a los animales.

Otra cosa no muy comprensible, por el trabajo que lleva, un par de días por lo menos, es lo que cobran los que montan el sombrajo. Los dos que normalmente componen la cuadrilla se reparten unos 3.000-4.000 escv (no llega a 30-40 euros).

Seguro que hay más maneras de ganarse la vida acosta de elementos que proporciona la naturaleza pero, por ahora, las desconozco. Bueno, con la lava, sobre todo en la zona de Chad, se hacen elementos de artesanía. Como tortugas, cabañas…

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  1. Lola H. Vozmediano dice:

    Son unas eeflexiones muy lógicas para la mentalidad occidental. Creo que tendríamos que cambi a r nosotros algo y ellos algo.
    Un abrazo

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